La historia de la Dra. Mary Newport toca una fibra muy humana: la de quien ve apagarse, poco a poco, la mente de la persona que ama y decide buscar luz donde nadie estaba mirando aún. En este artículo te propongo mirar su propuesta —cetonas, aceite de coco, MCT— con el corazón abierto y los pies en la tierra.

Cuando la glucosa ya no alcanza: la historia de una esposa
Imagina que ves a tu pareja empezar a olvidar cosas que nunca olvidaba.
Primero son pequeños detalles; luego, errores extraños, desorientación, una mirada perdida que antes no estaba. Un día llega un nombre: Alzheimer de inicio temprano.
Eso le ocurrió a la Dra. Mary T. Newport, neonatóloga en Florida, acostumbrada a luchar por la vida de recién nacidos en UCI. De pronto, la vida le pidió luchar por otro cerebro: el de su esposo, Steve.
Ella empezó a leer y a encontrar una idea que se repetía:
en el Alzheimer, el cerebro tiene dificultades para usar la glucosa como combustible; es como una ciudad con cables viejos, donde la luz llega mal a muchos barrios.
Entonces se preguntó:
“Si la glucosa ya no es suficiente, ¿habrá otro tipo de energía que el cerebro pueda usar?”.
Ahí entran en escena las cetonas.
Cetonas: otro tipo de gasolina para el cerebro
Las cetonas son moléculas que tu cuerpo produce cuando hay poca glucosa disponible y aumentan las grasas como fuente de energía, por ejemplo:
- cuando ayunas,
- cuando haces una dieta muy baja en carbohidratos (cetogénica),
- o cuando tomas aceites especiales llamados MCT (triglicéridos de cadena media).
A diferencia de la glucosa, las cetonas pueden entrar al cerebro por otros caminos.
Se ha visto que, incluso en personas con Alzheimer, el cerebro puede seguir usando cetonas como combustible, aun cuando la utilización de glucosa está disminuida.
La idea es hermosa en su simplicidad:
si la luz principal de la ciudad falla (glucosa), quizás podamos encender luces secundarias (cetonas) para que algunas zonas del cerebro sigan funcionando mejor.
Qué hizo la Dra. Newport con su esposo
Mary Newport leyó que el aceite de coco contiene una proporción de grasas de cadena media, precursoras de cetonas. También encontró aceites MCT más concentrados.
Empezó con algo muy cotidiano:
- Dar a su esposo aceite de coco mezclado en la comida, y luego
- Introducir aceite MCT, que genera cetonas de manera más potente.
Ella describe que, al cabo de días y semanas, notó cambios en él:
- mejor atención,
- más fluidez al hablar,
- más capacidad para realizar tareas sencillas,
- más presencia en el día a día.
No fue una “cura”, pero para ella fue como si algunas luces de la casa se encendieran de nuevo.
Con el tiempo escribió el libro:
“Alzheimer’s Disease: What If There Was a Cure? The Story of Ketones”, y más adelante “The Complete Book of Ketones” y “Clearly Keto”.
Su historia tocó a muchas familias.
Cuidadores de todo el mundo empezaron a probar aceite de coco o MCT en personas con deterioro cognitivo y a enviarle reportes de mejoría, más de 200–300 casos con distintos grados de respuesta.
Qué dice la ciencia sobre cetonas y Alzheimer
Más allá de testimonios, ¿qué han encontrado los estudios?
1. MCT y deterioro cognitivo
Hay ensayos clínicos donde se da aceite MCT a personas con deterioro cognitivo leve o Alzheimer leve–moderado:
- Se observa que aumentan las cetonas en sangre,
- Y en algunos pacientes mejora el rendimiento en pruebas de memoria y atención, especialmente en quienes no tienen el gen de riesgo APOE ε4.
Los efectos, en general, son modestos y no en todos los pacientes.
No es un “antes/después” espectacular, pero sí señal de que el cerebro puede responder a esta gasolina alternativa.
2. Ésteres de cetonas y otras estrategias
También se han usado ésteres de cetonas (formas más potentes que los MCT) para elevar las cetonas rápidamente:
- En estudios pequeños, han mostrado mejoría temporal en funciones cognitivas mientras las cetonas están elevadas.
Los revisores científicos resumen la idea así:
- Los cuerpos cetónicos pueden ayudar a suplir el déficit energético del cerebro en Alzheimer y mejorar la función mitocondrial.
- Es una estrategia prometedora, pero todavía en desarrollo: falta saber qué dosis, en quiénes, durante cuánto tiempo y con qué combinación de dieta y otros tratamientos.
Lo que NO son las cetonas (y lo que no son los aceites)
Aquí conviene hablar con claridad y ternura a la vez.
- No son una cura mágica
- No son inocuos para todo el mundo
- No reemplazan el tratamiento integral
La propia historia de Mary Newport muestra esto: las cetonas dieron luz, pero no borraron la enfermedad. El amor y el cuidado siguieron siendo el centro.
Cómo integrar esta información sin caer en extremos
Entre el “no sirve para nada” y el “cura el Alzheimer” hay un lugar intermedio y más honesto:
- Como una herramienta posible, no como salvación
- En algunos pacientes con deterioro cognitivo o Alzheimer leve, explorar estrategias cetogénicas (dieta, MCT, protocolos personalizados) puede aportar algo de claridad, energía o funcionalidad.
- Siempre bajo supervisión médica, idealmente con alguien familiarizado con metabolismo, riesgo cardiovascular y demencias.
- Como parte de un ecosistema de cuidado
- Con respeto a la esperanza y protección frente a la culpa
Muchas familias llegan agotadas, con un corazón que busca cualquier luz.
Es comprensible. Pero es importante no cargar de culpa al cuidador:
“Si no le doy aceite de coco/si no hago dieta keto perfecta, estoy fallando”.
No es así.
Nadie tiene en sus manos la llave única del Alzheimer.
Las cetonas pueden ser un recurso, no una obligación moral.
¿Tiene sentido probar algo así en la práctica?
Desde una medicina de envejecimiento saludable, se puede plantear algo como:
- Valorar el estado global de la persona: corazón, hígado, riñón, perfil lipídico, peso, apetito, capacidad para seguir cambios de dieta.
- Empezar siempre por lo básico:
Si, sobre esa base, el equipo y la familia lo consideran prudente:
- Introducir pequeñas cantidades de MCT o de grasa de cadena media dentro de un plan nutricional personalizado, observando:
- tolerancia digestiva,
- cambios en energía, ánimo, atención,
- y ajustando según respuesta.
Lo importante es que sea un camino acompañado, no un autoexperimento desesperado.
Un cierre desde el corazón
La historia de la Dra. Mary Newport no es solo la historia de una molécula; es la historia de una esposa que se negó a mirar al Alzheimer desde la resignación.
Buscó, leyó, experimentó, se equivocó, acertó en algunas cosas, recogió testimonios y abrió una puerta de investigación que hoy muchos exploran con más datos y más cautela.
Su legado, más allá de los aceites, es recordarnos algo esencial:
Cuando la luz habitual del cerebro empieza a fallar, todavía podemos buscar pequeñas lámparas: cetonas, sí, pero también música, presencia, conversación, ternura, sentido.
Las cetonas pueden ser una de esas lámparas:
no iluminan toda la casa, pero tal vez encienden una habitación donde antes ya casi no se veía.
Y a veces, para una familia, una habitación encendida ya es un mundo.
Si estás acompañando a alguien con deterioro cognitivo o Alzheimer, el mensaje es este:
- no estás obligado a probarlo todo,
- no estás solo en esta búsqueda,
- y cualquier decisión que tomes, con información y amor, ya es un acto profundo de cuidado.
envejecimientosaludabledrserna.com
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